Desde hace años, Corea del Norte ha mantenido una red sofisticada de trabajadores informáticos encubiertos que operan desde el extranjero para financiar al régimen de Kim Jong Un. Si bien Estados Unidos había sido hasta ahora el más importante blanco de esta operación cibernética, los recientes esfuerzos de la justicia estadounidense para desmantelar estas redes han empujado a estos operativos hacia un nuevo frente: Europa.