Mi columna en Invertia de esta semana se titula «China y la apuesta por la educación» (pdf), y trata de explicar cómo la educación planteada como estrategia a largo plazo ha logrado hacer que las preocupaciones que parecían marcar a China, esas llamadas «3D» que correspondían a demografía, deuda y deflación, hayan pasado a un segundo plano, y el país haya logrado convertirse en el nuevo líder mundial.