Desde hace años,
Corea del
Norte ha mantenido una red sofisticada de trabajadores informáticos encubiertos que operan desde el extranjero para financiar al régimen de
Kim Jong Un. Si bien Estados Unidos había sido hasta ahora el más importante blanco de esta operación cibernética, los recientes esfuerzos de la justicia estadounidense para desmantelar estas redes han empujado a estos operativos hacia un nuevo frente: Europa.
Durante años,
Corea del
Norte ha desplegado miles de 'trabajadores IT' en el extranjero, especialmente en modalidad remota, con el objetivo de generar ingresos para su programa armamentístico. Según un reciente documento del
Google Threat Intelligence Group, esta expansión incluye la infiltración en sectores clave como defensa, inteligencia artificial, blockchain y desarrollo web.
El esquema consiste en obtener trabajos legítimos usando identidades falsas, operar desde países aliados como China, Rusia o Laos y desviar sus salarios a Pyongyang. Pero su objetivo no es solo obtener empleos remunerados con ingresos que pueden superar los 300,000 dólares anuales por persona sino además instalar malware, robar información sensible y extorsionar a sus empleadores una vez descubiertos.