Entras a un bar, te obligan a apagar el móvil y encima estás pagando por ello. Más que prepararse para una noche de ocio con amigos, parece que estemos en una cárcel. O al menos eso pensarían muchos y especialmente de la llamada generación Z. Lejos de ello, estos últimos son impulsores de esta iniciativa de "desintoxicación digital" que está llegando ya a grandes ciudades europeas.
Fue en Amsterdam, hace ya varios años, donde nació "Offline Club". Es una especie de bar para gente joven que ya ha abierto sucursales en otras grandes ciudades como Barcelona, Londres o París y que se inspira en algunos de los clubes de lectura más conocidos de Nueva York y en los cuales acceder con móvil está completamente prohibido.
La idea es clara: crear un espacio libre de notificaciones. Unos avisos que, no solo perturban la conversación de los grupos, sino que además resultan molestos para el resto. Y gracias a ello, tomar algo o dedicarse a aficiones como la pintura o la lectura.
En Londres, el Offline Club abrió sus puertas hace apenas unos meses, a finales de octubre. Fortune se interesó por ello y ha podido extraer conclusiones muy positivas por parte de los participantes de estos eventos, todos ellos jóvenes de entre 25 y 34 años. Una generación a la que, erróneamente o no, hemos tildado de adictos al smartphone. No en vano, son la primera generación que han crecido con ellos.