En noviembre de este año, en noviembre de este año la humanidad celebrará un aniversario. Se cumplirán 25 años de presencia humana continuada en el
espacio. La exploración de la última frontera ha avanzado notablemente y los humanos cada vez pasamos más tiempo en el
espacio y aspiramos a llegar cada vez más lejos. Pero eso tiene un precio.
El coste de la microgravedad. Un equipo de investigadores ha analizado los efectos de una misión espacial en ratones y los
resultados no invitan al optimismo. Observaron que la estancia afectó severamente a los
huesos de estos roedores, que perdieron densidad ósea en partes de su cuerpo.
El fémur, gran damnificado. Esta pérdida de masa ósea no se dio en todas las áreas por igual. El equipo observó, que el fémur fue uno de los
huesos donde las cavidades óseas más se extendieron. En contraste, la zona lumbar de las columnas vertebrales de los mamíferos fueron las menos afectadas.
Esto hace sospechar al equipo responsable del estudio que el más importante desencadenante de esta pérdida de densidad ósea está en la microgravedad. Por ejemplo, el equipo señala una hipótesis alternativa, la radiación.