Proteger una carísima nave espacial con un producto de 32,99 euros. ¿A quién se le ocurre? A
Astroforge, y yo hubiese hecho lo mismo. Tener un número de seguimiento facilitado por la naviera de turno no produce a nivel físico la misma seguridad que ver, cómo tus pertenencias viajan pero en todo momento están localizadas. El
Airtag aporta eso. Desde el canal público de la empresa
Astroforge, dejaron claro en un mensaje en X que también prefieren un Airtag: ante un vuelo retrasado y la falta de confianza de tener en las manos una simple cadena de dígitos, la empresa optó por el confiable de Apple.
Fue el pasado enero. La empresa mostraba una captura de Find My (Buscar, en español) de su cuenta en Apple, donde puede verse un
AirTag ubicado en el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles (LAX). Más concretamente, en el Aviation Blvd, 11201. El
Airtag de marras estaba almacenado dentro de la nave espacial Odin.
Astroforge presumía de haber fabricado un dispositivo funcional por aproximadamente el 7% del coste de otras naves, como la Lunar Trailblazer de la NASA (que costó casi 100 millones). Pero 3,5 millones sigue siendo una inversión para proteger.
AstroForge es una empresa que se dedica fundamentalmente a la extracción de metales de asteroides, principalmente metales del grupo del platino (MGP). Quien haya estudiado la tabla periódica recordará el rectángulo inferior con estos seis elementos.