A todos nos gusta comprar videojuegos, pero que te los presten es un poquito mejor: además de los que ya tienes en propiedad puedes disfrutar de los que son de tus amigos. Lo de devolverlos, me temo, ya es más delicado. En consolas ese concepto se asocia a las copias en físico, e incluso en esas sabes que no todo lo que prestas acaba volviendo a la estantería. Eso es así. Ahora
Nintendo rompe la baraja y se saca de la chistera las tarjetas de juego virtuales, un nuevo sistema para compartir videojuegos digitales que, de hecho, se lanzará antes de
Nintendo Switch 2. Esto no es casualidad, sino una jugada clave a corto, medio y largo plazo.
Sin que sirva de precedente, la Gran N adelanta por la izquierda -y sin mirar por el retrovisor- a PlayStation y Xbox en lo que respecta a dar un paso de valiente en su tienda digital: las tarjetas de juego virtuales añaden a las copias adquiridas en la eShop las mismas posibilidades (y ventajas extra) de las tarjetas de juego de
Nintendo Switch que saben a rayos: el poder llevar tus juegos de una consola a otra y compartirlos con otras personas. La manera en la que se presentó el sistema recuerda a como lo hacíamos en Game Boy pero sin cartuchos y, como veremos, sin el riesgo de perder el juego. Porque, entre otras cosas, éste vuelve a solito a nosotros.